Discursos de entrega de credenciales de acreditación
- Discurso Pronunciado por el Dr. Roberto Rivera Campos
- Discurso Pronunciado por el Dr. Héctor Lindo Fuentes
DISCURSO PRONUNCIADO POR DR. ROBERTO RIVERA CAMPOS, PRESIDENTE DE LA
COMISIÓN DE ACREDITACIÓN DE LA CALIDAD ACADÉMICA DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR,
EN EL ACTO PÚBLICO DE ENTREGA DE CREDENCIALES DE ACREDITACIÓN CONVOCATORIA II-2003.
16 de diciembre de 2003
Hoy es un gran día para el Sistema de Supervisión y Mejoramiento de la Calidad Académica de la Educación
Superior. También lo es para el Ministerio de Educación y para la Comisión de Acreditación. Pero lo es
más para la Universidad Doctor José Matías Delgado, Universidad Tecnológica de El Salvador, el Instituto
Especializado Escuela Superior de Economía y Negocios y el Instituto Tecnológico Centroamericano que
recibirán esta noche la acreditación institucional.
Quisiera en esta oportunidad hacer algunas breves reflexiones sobre la naturaleza, el método, los logros
y desafíos de la Acreditación en El Salvador.
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La acreditación es voluntaria y constituye la culminación de un sistema más amplio. En efecto, la ley
de Educación Superior dio origen a la acreditación de instituciones de educación terciaria, estipulando
que sería una opción voluntaria. La ley estableció también dos procesos previos y obligatorios a todas
las instituciones, como son la evaluación que incluye visitas de pares evaluadores, y la calificación que
produce indicadores cuantitativos del estado de la institución.
Estos tres procesos: la evaluación, la calificación y la acreditación conforman el Sistema de
Supervisión y Mejoramiento de la Calidad Académica de la Educación Superior. La particularidad de
la Acreditación es que se constituye en la síntesis y culminación del Sistema, ya que valiéndose de
los productos de la calificación y la evaluación elabora un juicio sobre las estructuras de
aseguramiento de la calidad creadas por la institución. Para formarse un juicio global sobre la
institución, la Comisión cuenta con los insumos proveídos por la calificación y la evaluación. En
la etapa de acreditación, la Comisión realiza su propia investigación, complementada con las
entrevistas al Presidente del último equipo de pares evaluadores, al Director Nacional de Educación,
y una larga conversación con las autoridades de la institución para ampliar algunos temas, para
aclarar otros, y para que las instituciones puedan argumentar su solicitud. De esta manera, la
Comisión arriba a una síntesis para juzgar sobre el todo institucional, lo que involucra la adopción
de una red de criterios de evaluación que informe sobre el estado y garantía de sostenimiento de
la calidad en la institución.
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La Acreditación es un proceso dinámico de mejora continua. Ciertamente, la acreditación surge del
reconocimiento de que la educación superior estaba en crisis y busca elevar su nivel, no a alturas de
calidad inalcanzables, sino a alturas que correspondan con el compromiso de cada institución por
ofrecer la mejor educación superior que se pueda, en el marco de su misión y del contexto del país.
Necesitamos una educación superior que sea lo mejor que las instituciones pueden ofrecer en cada
momento histórico. La acreditación, en correspondencia, es de duración limitada, se extiende por
cinco años, y, además, es de exigencia creciente, a medida que el sistema madura. El público debe
tener presente que la naturaleza misma del proceso implica un compromiso con el futuro. Aquellas
instituciones que han entrado en el proceso saben que se tienen que someter a la acreditación cada
cinco años, lo que implica que deben mantener el progreso de la calidad. Por fuerza, la Comisión usa
criterios comparativos, a medida que las instituciones van avanzando le imponen presión a las otras.
Dentro de cinco años esperamos instituciones con administraciones cada vez más profesionalizadas, con
servicios educativos proporcionados por cuerpos docentes progresivamente más capacitados. Un ejemplo
puede aclarar la exigencia creciente. Nuestra experiencia, tanto dentro como fuera de la Comisión,
nos muestra que el nivel de investigación en todas las instituciones del país es bajo y que su progreso
requiere tiempo. De igual manera, nuestros estándares de exigencia en esta área deberán continuar
elevándose en los próximos años. Similares incrementos se harán en otros parámetros.
Nuestro proceso de acreditación es, en este sentido, como decíamos dinámico y de mejora continua.
Hace casi cuatro años fuimos juramentados como miembros de la Comisión de Acreditación, nombrados
de común acuerdo entre el Ministerio de Educación y el Consejo de Educación Superior, en un
esfuerzo efectivo por garantizar la autonomía de nuestro trabajo. Partiendo del Reglamento
Especial de la Comisión, dedicamos nuestro primer año a elaborar las bases de funcionamiento:
establecimos las políticas; el marco de referencia con todas sus categorías de análisis;
las normas y procedimientos; y nuestro reglamento interno. Todas ellas plasmadas en el
Manual de Acreditación de Instituciones de Educación Superior de El Salvador. Queremos
reconocer públicamente la gran contribución que realizó a nuestra Comisión en esa etapa de nuestro
desarrollo nuestro primer Presidente, el Dr. José Albino Tinetti.
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La respuesta de las instituciones de educación superior a la acreditación ha sido satisfactoria.
Efectivamente, nuestra primera convocatoria se realizó a mediados de 2001. Desde entonces hemos
llevado a cabo cuatro períodos de acreditación y hemos recibido 16 solicitudes. Si partimos de la
existencia de 26 universidades, 6 institutos especializados y 9 institutos tecnológicos; es decir,
41 instituciones de educación superior, podemos concluir que hemos atendido las solicitudes del 39%
del universo de instituciones. Casi dos de cada cinco instituciones han buscado obtener la acreditación
de nuestra Comisión en los últimos tres años.
Con las instituciones que esta noche acreditamos, el estado del proceso, después de cuatro años,
se encontrará de la siguiente manera. Se han atendido 16 solicitudes de acreditación; 7
instituciones han sido acreditadas, de las cuales tres lo han sido condicionadas a varias
observaciones que tendrán que corregir y que nuestra comisión monitoreará continuamente; y 3
instituciones han calificado como candidatas a acreditación; esto es, presentan algunos problemas
que deben ser corregidos en un lapso máximo de dos años a satisfacción de la Comisión, para
acceder a la categoría de instituciones acreditadas; las restantes 6 solicitudes no fueron
aprobadas.
Celebramos en esta ocasión las instituciones que le han apostado a la calidad y han aceptado el
desafío del futuro. Reconocemos el trabajo que implica someterse al proceso y estamos seguros
que tales esfuerzos sólo pueden conducir al progreso del país. Alentamos a aquellas instituciones
que se están preparando para solicitar la acreditación a que sigan adelante.
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La Acreditación y el Sistema de Mejoramiento de la Calidad está contribuyendo al progreso gradual en
calidad de las instituciones de educación superior. La experiencia nos ha mostrado que cada vez más
la preparación para solicitar la acreditación se efectúa con mayor cuidado. El mismo proceso de
preparar la solicitud de acreditación constituye una ganancia de calidad. Los diferentes procesos que
se instauran en las instituciones para su preparación involucra un descubrimiento de las potencialidades
y vacíos del proyecto educativo institucional. Muchas instituciones, tanto por alcanzar la acreditación,
como por otras motivaciones, están dando pasos sustanciales para consolidar sus procesos, por aumentar
el número de profesores a tiempo completo, por establecer centros de investigación para crear conocimiento
nuevo. Buscan además contratar profesores con mayor preparación, les ofrecen capacitaciones y han creado
escalafones. Las bibliotecas están creciendo y modernizándose en términos informáticos y las
instituciones buscan alianzas estratégicas con instituciones de calidad comprobada. En cifras concretas,
el Sistema de Supervisión y Mejoramiento de la Calidad Académica de la Educación Superior ya está
mostrando resultados positivos. A nivel de universidades, entre 1997 y 2002, los estudiantes por
docente a tiempo completo disminuyeron a más de la tercera parte; igual ocurrió en el número de
estudiantes por computadora; el porcentaje de docentes a tiempo completo más que se duplicó; y los
libros por estudiante aumentaron en la mitad. A medida que las instituciones maduran, se puede
esperar más.
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El gran desafío es elevar la calidad de la educación superior. Nuestra Comisión solamente busca incentivar
el progreso mediante la fe pública de la calidad de las instituciones de educación superior. Pero son las
instituciones mismas las que deben formularse el desafío de dar un salto cualitativo, institucionalizando el
compromiso con la calidad en sus estructuras y sistemas. Por un lado, las instituciones no acreditadas, para
llegar a serlo, y, por otro, las actualmente acreditadas, para tener presente el desafío del progreso continuo de
su calidad y renovar su condición de acreditada, pues después de cinco años deberán ser examinadas con
estándares más exigentes.
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El desafío de la Comisión es lograr que la sociedad haga suyo el esfuerzo de acreditación de la
calidad. Para ello debemos dar a conocer y difundir más efectivamente lo que hemos venido
construyendo con el esfuerzo del Ministerio de Educación, con el de nuestra comisión y con el de
las instituciones de educación superior, que día a día se enfrentan a los retos de la calidad.
A ese esfuerzo nos dedicaremos el próximo año.
Felicitamos esta noche por sus esfuerzos y logros a la Universidad Doctor José Matías Delgado,
a la Universidad Tecnológica de El Salvador, al Instituto Especializado Escuela Superior de
Economía y Negocios y al Instituto Tecnológico Centroamericano.
Muchas gracias.
DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ACREDITACIÓN DR. HÉCTOR LINDO FUENTES PRONUNCIADO
EN EL ACTO PÚBLICO DE ENTREGA DE CREDENCIALES DE ACREDITACIÓN A UNIVERSIDAD FRANCISCO GAVIDIA
Hotel Princess
San Salvador, 29 de julio de 2004
Introducción Del Vicepresidente de la Comisión de Acreditación, Licenciado José Jorge Simán-Jacir.
Excelentísima Sra. Ministra de Educación, Darlyn Meza
Excelentísimos Embajadores y Embajadoras
Excelentísimos Rectores y Rectoras de las Universidades de El Salvador
Señoras y Señores
Buenas noches. En esta ocasión le damos la bienvenida a la Universidad Francisco Gavidia a la comunidad
de Instituciones de Educación Superior acreditadas. Mis más sinceras felicitaciones al liderazgo y
a todo el personal de la Universidad. La acreditación representa el reconocimiento al gran esfuerzo que
han realizado a través de muchos años para institucionalizar la superación continua de la calidad
académica en procesos y programas.
La participación de la Universidad Francisco Gavidia en el proceso de acreditación, al igual que el de
las otras instituciones de educación ya acreditadas, es parte inobjetable de un proyecto genuino de
nación. Un proyecto que va más allá de cualquier consideración partidaria y de intereses personales.
La mejora continua de la educación superior es una tarea que nos concierne a todos. Así lo han
comprendido la gran cantidad de salvadoreñas y salvadoreños que anónimamente y sin buscar beneficios
egoístas han hecho posible este momento.
En mi nombre y en el de la Comisión de Acreditación, expreso nuestros más sinceros agradecimientos a
todos ellos. Me refiero:
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Al personal de las Universidades que han laborado arduamente a través de los años para
proporcionar datos para las calificaciones anuales y las evaluaciones bianuales que
realiza el Ministerio de Educación.
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A los pares evaluadores,
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Al personal de la Dirección Nacional de Educación Superior que procesa los datos,
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Al Consejo Nacional de Educación Superior.
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Debo, además, hacer una mención muy especial a la Directora Ejecutiva de la Comisión,
la Lic. Maria de los Ángeles de Salguero y a su asistente la Sra. Norma Alvarado.
A todos ellos, muchísimas gracias.
A continuación daré lectura al discurso preparado para esta ocasión por el Presidente de la
Comisión de Acreditación Dr. Héctor Lindo Fuentes, quien, por razones de salud tuvo,
que salir urgentemente del país.
"Desde Nueva York", pido disculpas al personal académico, administrativo y técnico de la
Universidad Francisco Gavidia y a su Rector, Ing. Mario Ruiz, y les envío mis más entusiastas
felicitaciones personales en este importante día para la vida universitaria de esa institución y
del país. Esta nueva acreditación es una extraordinaria oportunidad para reflexionar sobre los
avances, el estado actual y los desafíos de corto y mediano plazo del proceso de Acreditación de
Instituciones de Educación Superior en El Salvador.
Todos sabemos que la acreditación es un sistema relativamente nuevo en nuestro país. Junto con la
Evaluación y la Calificación forma parte de un sistema de mejora de la calidad académica creado
en 1995 para enfrentar la crisis del sistema universitario salvadoreño durante la década de los ochenta.
En ese contexto la búsqueda de la calidad tenía que crear incentivos para la mejora continua.
Desde entonces la acreditación fue concebida como un proceso dinámico en el cual los estándares de
calidad son cada vez más exigentes a medida que se consolida el sistema. Esto implica que cuando llegue
el momento de renovar su acreditación, una institución acreditada deberá mostrar que su persecución
constante de la calidad ha tenido frutos importantes y significativos, y que ha logrado llegar a un
nivel más alto que el presentado en su primera acreditación.
La Comisión ha otorgado la calidad de acreditada a instituciones de diferente tipo: grandes y pequeñas;
universidades, institutos especializados e institutos tecnológicos; con afiliación religiosa y laicas;
de la capital y de los departamentos. El sistema no busca homogeneizar a las Instituciones de Educación
Superior sino que reconoce y estimula la diversidad y la independencia de todas ellas. La Comisión
busca comprender a cada institución dentro de su propio contexto y sentido de misión. Nos planteamos el
objetivo de evaluar la misión y la seriedad de la entidad para institucionalizar la mejora continua en
la docencia, la investigación y la proyección social. Aquí la frase clave es “institucionalizar
la mejora continua”. Instituciones con una perspectiva estática frente a los requerimientos de calidad
que permanentemente demanda nuestro desarrollo socio-económico y nuestro desarrollo humano no pueden
aspirar a ser acreditadas.
Un dato muy importante es que, con la acreditación de la Universidad Francisco Gavidia, más de la mitad
de los estudiantes en universidades privadas de El Salvador estudian en una institución acreditada.
Esto significa, ni más ni menos, que la acreditación juega ya un papel importante en la educación superior
de nuestro país. El proceso de acreditación ha terminado una primera etapa.
En la nueva etapa que se abre se presentan dos tipos de desafíos: Aquellos que nos impone la
consolidación del proceso en marcha y aquellos que se derivarán del proyecto de Reformas a la
Ley de Educación Superior que actualmente se encuentra en manos de la Asamblea Legislativa.
Permítanme mencionar tres desafíos que vemos para la consolidación del proceso en marcha:
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Establecer una comunicación más próxima y amigable con las Instituciones de Educación Superior
y todas las instancias relacionadas con la educación terciaria. Es importante que se comprenda
que la acreditación no es un acto punitivo o fiscalizador sino un proyecto común en el que
todos jugamos un papel; y que la Comisión de Acreditación es una aliada de las Instituciones de
Educación Superior en la búsqueda de estrategias y acciones para mejorar su calidad en beneficio
de la nación.
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Establecer un diálogo con las IES sobre las formas más efectivas de evaluación, sobre los
instrumentos más útiles para medir la mejora continua, sobre la forma de hacer el proceso
más transparente y aumentar la confianza en el sistema. A fin de cuentas el valor de lo que
hacemos se basa en la confianza en el trabajo de la Comisión, y ésta sólo es posible si
todos trabajamos persistentemente para consolidar la realidad y la percepción de la autonomía
de nuestras decisiones, la transparencia de nuestros procesos, y la confidencialidad con
respecto al manejo de la información que recibimos.
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Explicar a la sociedad en general la importancia de la acreditación.
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Para las Instituciones de Educación Superior la importancia es obvia: la acreditación
es el reconocimiento público de un trabajo bien hecho, de un compromiso con una
educación terciaria que se supera año con año.
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Para los estudiantes y los padres de familia representa una información de gran importancia
para la toma de decisiones. Cuando una familia hace grandes sacrificios de tiempo y
dinero para la educación de sus hijos, cuando una joven o un joven se sacrifica por
superarse, es importante que sepa escoger instituciones de reconocida calidad.
La acreditación les da una señal clara sobre dónde buscar la calidad.
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Para los empresarios que necesitan personal competente, el título que otorga una
institución acreditada ofrece mayores garantías.
Por último, me referiré a las Reformas a la Ley de Educación Superior. La aprobación de estas reformas
abrirá una nueva etapa para la acreditación.
Las Reformas a la Ley contemplan establecer un sistema de acreditación de programas. Este es un tema de
especial importancia en el contexto de tratados de libre comercio y la movilidad de los profesionales
salvadoreños más allá de nuestras fronteras. La acreditación de programas puede ser un instrumento de
gran utilidad para aclarar el contenido y significado de los títulos académicos lo cual facilita la
negociación de Acuerdos de Reconocimiento Mutuo de Profesiones en tratados bilaterales.
Las Reformas a la Ley, fruto de un largo proceso de consultas y acuerdos explícitos entre Universidades
e Instituciones de Educación Superior, serán realidad cuando se finalice la discusión en el ámbito de la
representación política de todos los sectores del país, en la Asamblea Legislativa. No se me escapa que
la discusión continúa y que es vigorosa, no es sorprendente que esto ocurra cuando una democracia busca
enfrentar problemas importantes.
En efecto, la nueva normativa refleja el entorno en el que se desempeña nuestra educación superior:
Un sistema democrático que busca soluciones para ayudar al país a desenvolverse en un mundo cada vez
más expuesto a las corrientes cruzadas de la globalización. Este contexto impone demandas muy claras
al sistema de educación terciaria.
El sistema democrático requiere la participación de ciudadanas y ciudadanos con oportunidades para acudir
a centros de estudio donde puedan aprender a investigar y pensar su realidad; a reflexionar de forma
crítica; a utilizar bibliotecas; a exponer con precisión sus ideas de forma oral y por escrito.
La democracia salvadoreña no dará todos sus frutos si no cuenta con una verdadera vida universitaria.
Las universidades deben contribuir al debate nacional con investigaciones de calidad científica y
deben contar con un profesorado capaz de enriquecer el contenido de su docencia con sus pesquisas
científicas. La economía de El Salvador retrocederá si no trabajamos denodadamente para graduar a los
mejores profesionales que podamos preparar.
A todos nos corresponde contribuir con trabajo, imaginación y recursos para que nuestras Instituciones
de Educación Superior busquen objetivos nacionales con estándares de calidad internacionales.
Muchas gracias.
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