Discurso del Dr. Héctor Samour, Viceministro de Educación en ocasión de los 191 años de Independencia Muy buenos días estimados amigos y amigas, nuevamente me es muy grato acompañarlos al cierre de la semana cívica, dedicada a cada uno de los países que conformamos esta región.
En esta oportunidad, estaremos dedicando dicho acto a nuestro querido país El Salvador. El hablar del pulgarcito de América, es hablar de tantas situaciones de lucha y de procesos políticos que han marcado el rumbo de esta nación.
Siendo uno de los mas importantes y que marcaron la historia de nuestro país, como es la firma de los Acuerdos de Paz.
Este año en el que conmemoramos el Vigésimo Aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz, podemos afirmar con certeza que los Acuerdos de Paz han marcado un hito en la historia política del país porque nos permitieron transitar del autoritarismo que predominó en buena parte del siglo XX hacia una hacia una sociedad democrática. Hoy, a pesar de los problemas que enfrentamos en distintos ámbitos de la vida social, vivimos en una sociedad donde las libertades civiles básicas están garantizadas y en la que se abren posibilidades para ir construyendo un país distinto basado en una convivencia social más incluyente, justa y pacífica. Los acuerdos firmados en Chapultepec hay que conmemorarlos como un paso importante en la construcción democrática del país. Los Acuerdos propiciaron una reforma política importante, pero no tuvieron la potencialidad de solucionar la raíz que está a la base de muchos de los problemas sociales y económicos que padecimos y que se han ido agudizando en las dos últimas décadas: la injusticia estructural que provoca desigualdad, exclusión y empobrecimiento de grandes segmentos de población.
En estos últimos años se han iniciado cambios importantes para modificar esta situación y para ir solucionando la deuda histórica que tenemos sobre todo con las mayorías pobres y excluidas, que por las condiciones objetivas en las que se encuentran no pueden gozar plenamente de sus derechos humanos ni de ser partícipes como ciudadanos en la vida democrática del país.
La existencia de grandes núcleos de la población que no cuentan con las condiciones materiales para llevar una vida humana digna y libre impide afirmar que hemos logrado una plena consolidación de la democracia en el país. De esta forma, la lucha por la democracia pasa necesariamente por la lucha por la justicia. Sin justicia y sin igualdad real no es posible alcanzar la libertad para todos y todas, ni por ende la plena independencia y la democracia.
Hoy, todos tenemos un objetivo muy claro: alcanzar el desarrollo y el bienestar social de todos; no existe uno sin el otro. Sin que nuestra gente pueda disfrutar de más libertad, más igualdad, de una participación más equitativa de lo que todos producimos; sin más educación, más salud, más techo, mejor convivencia, no tendremos desarrollo y sin desarrollo no mejoraremos nuestros niveles de vida. Creo que eso lo comprendemos todos y también que lo podemos lograr en unidad y en forma concertada.
en nuestra historia nada ha sido fácil y tenemos muchos déficit de libertad e igualdad, como igual sucede en los países más desarrollados.
Ante esta realidad muchos han llegado a preguntarse: ¿qué conmemoramos entonces? Podemos contestar que conmemoramos que el espíritu y la voluntad de los hijos e hijas de el salvador se han forjado en el sacrificio y la alegría, en la adversidad y la ilusión. y que en la forja de esta voluntad cada vez es más claro que el salvador nos pertenece a todos.
Con muchos problemas, como los hay en todos los momentos novedosos, estamos tratando de solucionar al interior de nuestra institucionalidad la consolidación de la institucionalidad democrática y los sistemas que deben garantizarnos una sociedad democrática.
hace algunos años discutíamos como salir del sistema autoritario y acercarnos a uno democrático; ahora hablamos de la mejor forma de garantizar la participación democrática y de la calidad y de los valores democráticos como son el respeto, la tolerancia, la libertad de elección, la pluralidad, la solidaridad, participación ciudadana. y ante esto podemos afirmar que estamos mucho mejor que hace cien, cincuenta o veinticinco años.
Al conmemorar la independencia y los hitos importantes de nuestra historia, como los acuerdos de paz de 1992, tenemos la convicción de que los mejores días del sueño libertario y democrático que se gestó en aquellos años están por tocar las puertas de nuestra historia y que es la oportunidad de crear una sociedad con un ethos democrático.
Después de un siglo XX tan agitado y, en ciertos momentos, trágico, con masacres que no debemos olvidar, con golpes de estado, con grandes organizaciones y marchas ciudadanas, con guerras civiles, hoy estamos discutiendo –a veces en situaciones extremas pero hasta ahora controladas– sobre aspectos que nos puedan llevar por una ruta de consolidación de un estado democrático y su consecuente institucionalidad pública. Ante los vaivenes políticos y sociales del siglo XX, esta realidad que iniciamos con los Acuerdos de Paz tiene la simbología que solo tienen los grandes logros.
¡Cuántos acontecimientos han ocurrido en estos 191 años! ¡Cuántas vidas se han entregado por El Salvador! el sueño no realizado para las generaciones del siglo XX contrasta con el optimismo que ilumina hoy a nuestra juventud en su apuesta por el desarrollo y el conocimiento. Los mejores años de El Salvador están por llegar. Lo vemos en nuestros emprendedores, en los jóvenes que han salido a conquistar el mundo de las artes, las ciencias, el deporte y los negocios. Aunque debemos reconocer que hay grandes sectores que se han quedado atrás y que requieren de mejores oportunidades, y que debemos abrirlas para los jóvenes y adultos en desventaja. a pesar de los avances, son muchas las dificultades a remontar y debemos enfrentar una gran realidad: no hay atajos para alcanzar la meta del desarrollo.
Esta idea nos lleva a buscar en el espíritu profundo de nuestra nación, en aquella voluntad que se formó en los momentos emancipatorios de nuestra historia, a traer a la memoria las decisiones realizadas por aquellas generaciones de próceres y liberadores, y sobre todo, situarnos en esa esperanza que se forjó en aquel entonces y que aún hoy vibra en los hijos e hijas de nuestra tierra.
En esta búsqueda de libertad y emancipación no podemos permitir los niveles de pobreza que hoy desafían nuestra integridad como sociedad. Debemos superar la pobreza con un sentido ético donde el principio esperanza esté centrada en la persona humana y no solo en el mercado. bajo esta visión, la necesidad de la educación está hoy más vigente que nunca tanto para los jóvenes de más bajos recursos como para los de mayores ventajas; pero debe ser una educación de calidad y muy centrada en los valores de la solidaridad y el compromiso con el país.
no es un desafío menor. Y no hay mejor momento para plantearnos un desafío de este tamaño que el día de celebrar la fiesta cívica de nuestra independencia. Esta es la mejor manera de llevar el concepto de libertad e independencia a un estado superior en el ámbito de nuestra cultura. Este es hoy, nuestro mayor deber republicano y ciudadano.
El futuro requiere acuerdos nacionales importantes: en inversión, en aspectos de legislación fiscal, en educación, en seguridad, en materia medio ambiental, en protección social. Los desafíos nos golpean la cara y su solución está en nuestras manos: construir los sueños con los materiales de lo posible.
Estimados amigos y amigas: Hoy conmemoramos el principio de un pueblo que creyó en la libertad, pero ante todo, ¡conmemoramos que una diversidad de grupos y sectores sociales tomaron la decisión de salir al mundo a conquistar su propio futuro! un gran ejemplo a seguir por nuestras generaciones actuales.
Nuestros jóvenes se están dando cuenta de esto y nada los desviará de las puertas del desarrollo que se están abriendo ante sus ojos.
es nuestro único deber entonces, como sociedad y estado, preparar a el salvador para el gran salto del siglo XXI, y llevar a un nuevo y más alto espacio, el sueño que conquistó el espíritu de esta tierra y su pueblo, hace ya doscientos años.
Muchas gracias
14
Sep
2012
Discurso del 191 años de independencia
Publicado en
Noticias Ciudadano









